Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl poco camino que me quedaba para llegar a la casa de Soledad se me hizo prácticamente eterno. Valeria continuamente me tomaba la mano cada vez que cambiaba la marcha para que pudiera calmarme.
No podía creer lo que estaba pasando, Marcela después de tantos meses al fin había decidido aparecerse y, sin decirle nada a nadie, llegó a la casa de su madre.
-Tranquilo amor, seguro solo viene por este día y pronto va a volver a trabajar, hast







