— ¡INACEPTABLE! — Exclamó Margaret quedando a solas con su esposo Harold y su primogénita, Sophia.
— Mi vida, entiende que todo esto se escapó de nuestro control.
— ¡No papá! No te culpes. — Comentó Sophia. — Después de que nos casamos ellos me ofrecieron esa opción para poder tener mi libertad si lo deseo, por supuesto no es obligado, pero no hacerlo significa pasar el resto de mi vida en un matrimonio indeseado.
— ¿Estás escuchando lo que di