— Oh vamos Sophia, no digas cosas como esas, puedes hacerlo, eres una mujer culta, digna y grandiosa, eres la esposa ideal para Vincent. — Comentaba alegre la señora Johanna.
— No lo creo, siento que él me odia sin siquiera conocerme realmente y no entiendo por qué es tan evasivo, a veces siento que con solo mirarme ya le pone de mal humor… Quizá me odie al punto de que sería inútil intentarlo.
— No digas eso querida Sophia. — Decía la señora Johanna poniend