CAPITULO XX: NEGLIGENCIA
Ya se encontraba listo para salir del palacio, la noche era oscura y parecía eterna, Isaac amarrándose las botas que cargaba pensó:
— Es hora de hacer el trabajo sucio. Ah espera, casi se me olvida algo. – Se acerco hasta su mesa de noche y abrió una de estas gaveta de donde saco un poderoso veneno de serpiente y demás una jeringa y las guardo en su bolsillo.
Se acerco hasta la puerta, luego Abrio la puerta de forma sigilosa. Este era perfecto para pasar desapercibido,