45. Un cuarto suicida
CHARLIE
Podía sentir como mi estómago se revolvía por aquellas palabras, hasta se me nubló la vista por unos segundos hasta poder acoplarme a la noticia que había salido de los labios de Emma, en su mirada gélida comprendí que las cosas no eran un juego, esto era más que grave y las soluciones estaban lejos de nosotras mucho más de lo que pensábamos, atrapadas como animales.
—¿Disculpa? ¿Me estás diciendo que esto es un psiquiátrico?
—Sí, Charlie, estamos