47. Deseo de cosas imposibles
CHARLIE
La ira recorría mi cuerpo de manera épica, sentía mis músculos quemarse con aquellas ganas asesinas de poder defenderme ante él, aunque sabía que no podría hacer mucho.
—Suéltame, Derek. ¡Suéltame! —ordené en un vano intento por defenderme. Sólo noto como Derek sonríe, complacido al ver que sus planes se estaban haciendo a la perfección. Uno de ellos el poder torturarme de la manera más baja que hay. Pero al parecer no quería quedarse sólo en mí, en menos de cin