Por Ramiro.
No terminaban más de llegar infectados.
Yo sólo quería estar al lado de Rocío, peor entendía que mi obligación era tratar de salvar vidas y que la vida de mi mujer, porque así la consideraba, sólo dependía de las malditas máquinas y de su lenta evolución, y si me quedaba a su lado, cruzado de brazos, la ansiedad me iba a ganar e iba a tratar de desconectarla antes de lo conveniente.
Comencé a atender a pacientes.
Era un nunca acabar.
Vi muchas caras nuevas, eran médicos que habían l