Por Rocío.
Estaba ordenando lo último, voy a trabajar para no pensar que algo le puede suceder a mi hijo.
Por otro lado, me hace muy bien ayudar a los demás.
Me llega un mensaje de un número desconocido, a veces los pacientes se las rebuscan para que yo escuche algún caso, lo escucho sin desconfiar.
-Está bien, te veo.
Es la voz de Ramiro.
-En 30 minutos, en la puerta de la calle lateral de la clínica Altos de Brandsen, ahí en donde solíamos besarnos con una pasión sin igual.
Me paralizo por co