Por Ramiro
-Estás equivocada.
-No lo estoy, soy yo la que estuvo dentro de esa maldita bolsa, ese recuerdo me persigue noche a noche.
-Lo lamento.
Dije con un nudo en la garganta.
-Claro que no lo lamentás, tus palabras son falsas, como tu persona y tu prestigio.
-¡No me importa mi prestigio!
A esta altura estábamos discutiendo en voz bastante alta.
-No me interesa lo que pensás, hablame de ese aparato, o mandá a técnicos y que hablen con los médicos que tienen esa especialidad, ya aprobé la co