CAPÍTULO TREITA Y DOS

Emiliano Santorini

La madrugada entera estuve con el teléfono pegado a la cama. A penas pude dormir, el teléfono de Ginna desde que llegue a Paris ni siquiera timbra... muerto completamente. Pero eso no evitó que durante la madrugada lo marcara cada treinta minutos para saber de ella. Me estoy temiendo lo peor. Para colmo no ha dejado de llover ni un solo insta

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