Mundo ficciónIniciar sesiónDoble Tristeza y una Separación.
Ni Ian, ni yo logramos dormir, ambos estábamos en la biblioteca, pensativos y entonces el pelirrojo expresó:
—Es nuestra culpa o más bien mi culpa. Si no te hubiese dicho que fuéramos al valle.
—No, Ian no te martirices por eso, creo que no tenemos culpa no sabíamos que aquella flor pudiera provocar tal muer…enfermedad.
—¿Es cierto lo que acabo de oír? —interrogó una voz que provenía de la puerta de la estancia donde estábamos, y volvió







