Caleb se devanaba los sesos pensando en que torturas iba a usar con esa mujer, la impaciencia le estaba ganando, desde que llegó Dulce no ha tenido noticias, los médicos están herméticos, nadie entra nadie sale de esta habitación, solo podía distraerse en la forma de hacer sufrir a Georgina Grants y así calmar un poco su ansiedad
—Señor, hemos traido a la prisionera
—¿Donde la dejaron?
—En la mansión
—¿En el subterráneo?
—Si señor ¿Algo mas que desee?
—Total privacidad Sofia, no estoy de humor