Los dias pasaron, me cambie de departamento a Leandro se le habia hecho costumbre, visitarme cuando no estaba, tratando de arreglar algo que ya no tenía arreglo, lo unico bueno de todo esto es que aun éramos jóvenes y por más dolor que el divorcio cause es lo mejor para los dos
—Me encanta tu nuevo departamento nena, es más grande y acogedor, aquí si podemos hacer fiestas monumentales
—Ni lo sueñes Marcela, si quieres hacer fiesta hazlas en tu casa, mi departamento es mi lugar de paz ¿entendido