Después de todo el escándalo que causó el señor Alcalá la clínica quedo en silencio, uno sepulcral, solo se escuchaba la respiración agitada de un hombre que parecía león enjaulado, así era exactamente cómo se sentía Caleb, en esa silla de ruedas
— Debe calmarse señor Caleb, no le hace bien para su salud
—No me pidas eso Sofía, quiero matar a alguien en este momento ¡Maldita sea!
—Si sigue así, los médicos no dejarán que se vaya, su rehabilitación se retrasa y seguira sintiendose impotente
—Es