—Nuestra relacion jamás fue eso, no tenía nombre, solo me estabas usando Caleb acéptalo, tu abuelo no está equivocado, soy una mujer de segunda mano no soy apropiada para ser la esposa de un magnate como tu
Caleb ignoro mis palabras, sus ojos se iluminaron al verme, sonrió tan genuinamente como un niño al que le llevaran chocolates
—Al fin viniste a verme Dulce, no sabes cuánto espere que te acordaras de mi
Dulce suspiro sin saber cómo tratar a Caleb, ella no queria caer más por este hombre, no