“Nolan, tú…”. Louis quería correr y golpearlo, pero Ryleigh lo estaba reteniendo, y él no podía simplemente apartarla.
Era raro que Louis se enojara y nunca peleaba con alguien sin una razón válida, ¡pero Nolan se había pasado de la raya!
“Suficiente”.
Maisie se veía tan tranquila como una estatua; su expresión era imposible de leer. Sus dedos se curvaron, se enfriaron y se estremecieron.
Ella miró a Nolan, con los ojos enrojecidos, y las lágrimas estaban a punto de brotar de ellos. Aun así,