Además, aunque Sandy era una hija ilegítima, el rey nunca la trato mal. Aun así, no le hizo ninguna gracia e incluso enseñó a su hijo a intentar arrebatar el trono a los Knowles. Tanto el futuro de Ken como el disgusto del rey se debían a su ambición.
Sandy se tapó los oídos. "¡Eso es pura m*rda! No lo admitiré. ¡Mi hijo no murió por mi culpa! De ninguna manera...".
Por desgracia, no importaba si lo admitía. Era la verdad.
El tribunal la condenó a 15 días de cárcel. Después de cumplir su tie