Perspectiva de Lisa
Miro con absoluta atención, con la mano metida bajo mi camiseta, tirando de mi pezón erecto y apretando mi pecho firme al mismo ritmo que la pareja de la pantalla.
La cama cruje con cada embestida y el sonido me llena los oídos de la forma más sucia y atractiva posible. Cierro los ojos para concentrarme en cada detalle de ese sonido.
Los gemidos exagerados de la mujer, el hombre que no emite ni un solo ruido, el crujir de la madera, el fuerte azote de la piel contra la piel