Cuando decidí contarle la verdad a Sebastián, recordé que él ya me había bloqueado. Me había dicho que yo era demasiado cruel y que no quería tener ningún contacto conmigo.
Así que no me quedó más remedio que ir a buscarlo en persona, pero tristemente en el camino, sufrí un accidente automovilístico y morí en el acto.
Ahora, al pensarlo, me doy cuenta de que fui muy ilusa. En su corazón, Isabela era alguien de carácter puro; ¿cómo podría él imaginar que fue ella quien mató a su madre?
Un repenti