Claryssa
Los labios de Kaleb eran increíblemente cálidos y suaves. En el segundo en que tocaron los míos, la misma sensación de antes corrió por mis venas. Una extraña fuerza se apoderó de mi cuerpo, y esta vez no luché contra ella, esta vez decidí aceptarla. Simplemente fui con él y acepte lo que podía darme, sin remordimientos. Estuve a poco de morir y quizás todavía estuviera en shock, no lo sé; pero un hombre atractivo deseaba estar conmigo y no pensaba detenerlo.
Había aprendido mucho sobr