Cuando Rubén vio a Juan entrar, su actitud cambió de inmediato. Se apresuró a adelantarse y le hizo una gran reverencia.
—Rubén, ¿podrías hacerme el favor de dejar ir a estas personas? —Juan preguntó con una amplia sonrisa.
—Juan, no hay necesidad de ser tan formal. Si lo pides, los dejaremos ir de inmediato— Rubén sonrió amablemente y de inmediato hizo un ligero gesto a sus hombres para que se retiraran.
Así, todos salieron de Sabores del Mundo como si estuvieran en un verdadero sueño.
En el ca