Al ver esta escena tan inesperada, todos quedaron asombrados.
¿Qué estaba pasando?
Sin tiempo alguno para procesarlo, otro hombre uniformado se levantó, saludando con mucha seguridad a Juan: —Soy el Comandante Celso, de Crestavalle, aquí para rendir homenaje al Comandante General González. ¡Felicidades para la Orden del Dragón Celestial, y que prospere Luzveria!
Al cabo de un rato, los líderes militares de la primera fila se pusieron de pie uno tras otro para honrarlo con la más alta reverencia