La gente alrededor no pudo evitar sonreírse entre ellos al ver los detalles del apretón de manos entre los dos.
Sabían muy bien que Benigno era un guerrero.
¡Este chico, Juan, estaba a punto de tener mala suerte!
Solo Celeste permanecía con una expresión tranquila. Al observar con atención, en su mirada hacia Benigno se vislumbraba un rastro de lástima.
Juan, siendo un maestro del arte marcial, ¿cómo podría temerle?
Ante la mirada de todos, la expresión de Benigno se volvió compleja, mezclando d