Crispín abrió lentamente los ojos y dijo con indiferencia: —Raimundo, no te preocupes por nada, cuando actúe, sin duda alguna ganaré. No habrá ningún contratiempo.
—Eso está bien, por favor, adelante. Raimundo no pudo contener su gran emoción al hablar.
Justo cuando todos pensaban que Crispín subiría al ring con alguna técnica impresionante, lo vieron caminar con las manos detrás de la espalda, paso a paso, hacia el centro del ring, sin mostrar ninguna habilidad especial.
La multitud comenzó a e