Mirando el cadáver de Leandro, Marta se quedó por un instante inmóvil, su mente quedó en blanco.
Cuando recuperó la compostura por completo, exclamó con pánico: —¡Juan, estás loco! ¡Has matado a alguien!
—Lo sé.
Juan respondió sin expresión alguna, como si no se diera cuenta de la gravedad de la situación.
Marta, desesperada, comenzó a llorar: —Esto es el fin, me has arruinado totalmente la vida.
Juan, un poco impaciente , dijo: —Yo lo maté, y asumiré la responsabilidad solo. No te preocupes, no