En ese preciso momento, todos dejaron de subestimar a Juan. Se dieron cuenta de que era una persona extremadamente peligrosa, capaz de acabar con sus vidas en cualquier instante.
Incluso el jefe de la familia Ortiz, Raimundo, y Pascual, que estaba en una silla de ruedas, sintieron un profundo temor. —Hermano, ¿qué deberíamos hacer ahora? —preguntó Aníbal, el miembro de la familia Ortiz, con el rostro pálido.
Podría decirse que era el más aterrorizado de todos los presentes.
Sus dos hermanos ya e