Capítulo 163
Al escuchar esa voz, David y los demás al instante se sobresaltaron, pensando que el dueño de ese auto de lujo había llegado.

Sin embargo, al voltearse, vieron una figura algo familiar.

Al reconocerla, la expresión de pánico en el rostro de David se desvaneció de inmediato, reemplazada por un desprecio absoluto: —Así que eres tú, campesino miserable. Por un momento pensé que era alguien importante.

—Entonces ¿quién más creías que era? —Juan arqueó una ceja.

Cristina dijo con arrogancia: —Juan, ¿
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