No se puede negar que las palabras de Pascual hicieron que Marta se sintiera muy tentada.
Después de todo, los Díaz eran el legado de toda la vida de su abuelo, y su último deseo era que ella llevara a la familia hacia un futuro brillante.
Sin embargo, Marta había jurado que no se casaría con nadie más que con su amado hermano Pierdrita.
Si cedía ante Pascual por el bien de los Díaz, ¿cómo podría enfrentarse entonces a Pierdrita en el futuro?
Pensando en esto, Marta respiró hondo y dijo: —Lo sie