—Como mucho te daré el treinta por ciento. Si no estás de acuerdo entonces, no te daré nada—dijo Adán con firmeza.
—¡El treinta por ciento realmente es muy poco! ¡Quiero al menos el cuarenta por ciento! —replicó Unai.
Mientras los dos discutían acaloradamente sobre cómo repartir el botín, de repente escucharon pasos apresurados desde afuera.
—Deja de pelear y, ponte la peluca rápido. ¡Viene más gente con dinero! —dijo Adán, con una amplia expresión de alegría.
Unai rápidamente se puso la peluca