Lucio, con evidente respeto, hizo una reverencia mientras preguntaba, preocupado:
—Señor González, ¿se encuentra usted bien?
—No hay problema conmigo. Pero tú, ¿qué piensa hacer a continuación? —respondió Juan con calma, pero su tono mostraba cierta preocupación por el destino de Lucio, consciente de que sus recientes problemas se debían en parte a su presencia.
—¿Qué más puedo hacer? Limpiar el lugar y continuar con el negocio —dijo Lucio, con una expresión de resignación que delataba su abatim