—¿Mis niñas? ¿De verdad son ustedes? —Elena, con lágrimas en los ojos, murmuró mientras su voz se rompía en llanto.
Amapola y Alicia, al igual que Juan, recordaban perfectamente a Elena. La emoción las invadió por completo.
—¡Elena! —exclamaron al mismo tiempo, corriendo hacia ella para abrazarla con fuerza. Las tres se fundieron en un abrazo lleno de nostalgia y alegría.
Pasaron varios minutos antes de que se separaran.
—Elena, ¿cómo es que estás aquí? —preguntó Amapola, aún sorprendida y llena