Al parecer, Kevin había tomado a Juan como alguien con malas intenciones hacia Amapola.
—Te has equivocado, solo soy el guardaespaldas que tu hermana contrató, —respondió con firmeza Juan, sin molestarse en dar más explicaciones, dejando así una simple frase antes de alejarse.
Rumbo a la Calle de las Apuestas en Puerto Lúmina.
Al llegar, Juan notó que la calle estaba casi desierta. Había unos pocos puestos y algunos vendedores dispersos. Era evidente que en la era de internet, estos negocios no