—¿Qué te hace pensar que la estas atando a ti? O mejor dicho obligándola, se nota que esa mujer se desvive por ti hermano y que adora estar a tu lado.
Poseidón sigue tratando de recuperarse de la uva lanzada a su boca.
—Lo se Zeus, pero… la hubieras visto hermano, cuando veníamos de camino y vio por primera vez el mar, sus ojos brillaron de una forma tan cálida e inocente, se veía feliz y asombrada por ver algo nuevo… en ese momento entendí que, no quiero atarla a mí de esa forma tan despreciab