—Aunque ya esperábamos su visita desde hace mucho tiempo atrás.
—Claro que… el futuro siempre se puede alterar, para ser honesta, creí que escogería venir con su esposa y no con la ninfa, pero veo que mi hermana me ganó la apuesta.
Tres voces escalofriantes llegan a mis oídos, si tuviera cuerpo seguramente me hubiera estremecido del miedo que me causaron esas voces de ancianas, menos mal que sólo soy un alma.
—Señoras, por favor… saben a qué he venido y no quiero tener que alargar las cosas.
Un