—Ares— Digo en un tono algo molesta.
—Tranquila Minte, su madre murió y traje al cachorro para que no muera...—
Arqueo una ceja y salgo poco a poco de la habitación, él se acerca a mí, posando sus manos sobre mi cintura y depositando un pequeño beso en mis labios.
—Ve afuera a jugar con tu perro Calix... tu madre y yo tenemos que hablar—
—¿Oh? — Le digo de forma dubitativa. —¿Tenemos que hablar? — Pregunto en un tono que solo él escucha.
—Claro que si… tenemos mucho que hablar… bueno… quizás ha