Epílogo.
El viento movió las cortinas de la cabaña, con el sol atravesando la telas que se ordenaron y una brisa fresca que entró al ser abierta las ventanas.
Joseph se levantó, caminando por la habitación con solo un pantalón encima y la camisa abierta, mientras buscó la loción corporal para usar.
Dejándola de lado cuando vió aparecer a Keyla por la puerta del baño, ya lista con un vestido suelto de la cintura hasta los pies.y su cabello medianamente amarrado.
Tenían media hora de haber decidido sali