—¡¿Que mierda haces, Damián?!— escucho gritar a Hansel, pero su voz a mis oídos llegaba muy baja. Supe entonces que me estaba pasando.— ¡Te dije que te quedaras en la cocina!
—¡No me jodas, Hansel! ¡No iba a quedarme en la maldita cocina viendo como dejabas que se fuera del edificio!
Empiezan a discutir mientras que a mí poco a poco el aire se me va. No estaba preparada para verlo, para sentirlo cerca un a vez más, sabía que un encuentro con él después de lo sucedido me sacaría de mí, tenía muy