Abril, 08.
El celular suena a un lado de la cama y poco a poco va espantando mi sueño. Me muevo e intento ignorar el puto teléfono que Hansel me trajo ayer en la noche cuando vino a disculparse, una maldición y un empujón fué lo que recibió de mi parte.
Son unos imbéciles, ambos, creen que pueden jugár con los sentimientos y mentes de las personas cuanto tiempo les dé la gana y luego venir a disculparse como sí no hubieran hecho más que una simple broma infantil.
¡Que se vayan con sus malditas