16

Cuando Damián me vió acercarme a la piscina hizo una mueca de desagrado en mi dirección y me contuve de hacerle una peor porqué justo entonces Mía puso sus ojos sobre los míos y pidió a su padre que la dejara fuera de la piscina para luego venir a mí. Corrió hasta verse rodeada entre mis brazos y entre risas felices empezó a besar mi rostro mientras me decía entre palabras rápidas y casi indescifrables lo divertido que era su padre.

Sólo con ella era divertido...

Mi niña estaba feliz, encantada
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