Cena y paseo.
La noche era tranquila y cálida, perfecta para una cena al aire libre, por lo que no dudó en invitarla a cenar. Emerzon había elegido un restaurante con terraza, iluminado por luces suaves que creaban una atmósfera íntima y acogedora.
Mientras esperaban la comida, el murmullo de las conversaciones y el sonido de una música suave llenaban el aire.
Emerzon observaba a Ida desde el otro lado de la mesa, y aunque trataba de mantener una sonrisa, un torbellino de emociones lo consumía por dentro.