Verla ahí, me llenó de sensaciones terribles, las que no había sentido antes, ni siquiera cuando la tenía frente a mí en el juicio, esta vez yo estaba pasando por la peor situación que puede pasar una mujer, y eso era estar desarmado, sin fuerzas ni ánimos para continuar, así que solo pude dar un suspiro, y esperar que Thiago diera la cara por nosotros.
— ¿Qué pretendes? — preguntó mientras a mis odios llegó la risa sardónica de Esmeralda, con esa silueta tan perfecta caminando.
— Vine a visi