Bajo risas, bromas y un poco de margaritas, comienzan a vestir a Aye y prepararla para la noche que le espera con el sexy brasileño. Veinte minutos antes que sea la hora para que la pasaran a recoger, Aye se encuentra vestida frente a sus amigas esperando la aprobación de ambas, la cual se dio a conocer en nada de tiempo y con una enorme sonrisa y asentimiento de cabeza al unísono.
—Si fuera él no esperaría hasta que termine la cena —bromea Bonnie observando el vestido gris humo que caía liger