— Enfermera — Salio de mi boca esa palabra escupida como un veneno llamando su atención — Le agradecería mucho que soltará a mi marido. Es más — Le sujeté la mano que posaba en Pierre tan duro como pude y se la lance tan fuerte que chocó contra la pared — Le agradecería que dejara de seducir a mi hombre de manera tan vulgar como lo está haciendo sin importarle que yo esté aquí.
Tras decir aquello, la muy sin vergüenza con su mueca de dolor, sujetando su mano con la otra, se me quedó mirando c