Su cuerpo sudoroso y rojo se aprecia más tenso de lo normal. Su respiración caótica y la lujuria en su mirada tienen otro nivel.
Einar se hunde en su mujer con intensidad, admirando cada gesto que ella hace de manera involuntaria.
—No me siento capaz. —Susurró agitada y tratando de huir de las garras de su marido. —Hoy no podré soportarlo. —Einar quien tiembla de la excitación la besó.
—Por favor, ángel, siempre lo soportas. —La abrió un poco más de piernas. —Realmente necesito hundirme compl