Nancy se compadeció de su hermano y le preparó el desayuno aun cuando significó romper varios potes de aderezos. Los últimos días ha sido un patán como siempre, pero eso ya es él y nadie se lo va a quitar, además, lo está pasando mal por sentir algo que nunca antes ha sentido y eso no es para nada bonito.
—Oh, aquí estás. —Se acercó a él. —Te he hecho el desayuno para que te lo lleves, sé que 0dias comer fuera. —Einar estuvo realmente agradecido, pero como el obstinado que es, solo tomó el rec