MÁS CONFUNDIDO QUE NUNCA
Al día siguiente, Christopher tenía que irse muy temprano, como siempre. Quería estar puntual en su trabajo. A las 6 de la mañana ya estaba bañado, peinado y perfumado, preparando sus zapatos y su ropa. Desde la ventana, las nubes lucían como cristales en medio del cielo, y los vidrios estaban empañados por el frío afuera. Christopher eligió usar una playera de cuello alto, tipo suéter en color marfil, una bufanda blanca de lana y una chaqueta de gamuza en tono miel.