—¡Qué te importa!— exclamó él— lo importante aquí es, que ella es a quien amo y deseo formar una familia con ella, además de que espera un hijo mío.
— ¿Y quien no dice que ese hijo es de otro? — gritó Stella— a lo mejor tu amante es una zorra.
— No tienes altura para ofender a una mujer como ella,— dijo él— ¿una zorra? ¡Mira quien habla! ¡Una mujer que ni siquiera fue capaz de cuidar a su hijo por andar follando a cada rato!
¡Plaf! Se oyó cuando la mano de ella se estrelló contra el rostro d