Encuentro no deseado.
Capítulo XI
Luego de culminada la clase camine por los pasillos, observando con detalle las pinturas que habían tan bien colocadas, diría que perfectamente ubicadas, ya que, dependiendo del punto donde fueran miradas se apreciaban, estaba entretenida cuando alguien toco mis hombros.
-Hola, me dijo y me beso en la mejilla.
-Hola, Diego, ¿Cómo estás?
-Bien, extrañando a mi hermosa amiga, Laura Marina. ¿Qué haces?
-Por los momentos, observando la perfección de la colocación de las pinturas, mientra