A pesar de que ya era de día, intentaba dormir en mi habitación con las cortinas muy bien cerradas, pero me era imposible pegar ojo.
Jack invadía mi cabeza.
No podía sacarme esa melancólica imagen de su mirada al llegar a casa y su sonrisa tristona al despedirnos, para cada quien irse a descansar en su respectivo lugar.
Algo en el fondo de mi corazón me molestaba demasiado, quizás era mi brutalidad con asuntos amorosos o de pronto, era el haberlo lastimado con mi comportamiento cortante y coba