Finalmente, el viernes llegó sin ningún contratiempo especial, y agradecida como nunca antes, salí muy temprano del hospital.
Había terminado con éxito mi turno de la semana, así que gran parte de la tarde estuve echada en mi cama durmiendo, hasta que la noche comenzó a caer, indicándome que debía prepararme para la gran fiesta, antes de que llegase Nia.
No estaba acostumbrada a ir a esa clase de eventos, siempre ocurría algo trascendental para que no terminara yendo, así que estaba allí, disp